El Amor es la emoción más poderosa y es la Verdad de quienes somos. Hemos bebido de la fuente de la
locura y creamos la separación y la dualidad. La herramienta más grande de la separación es el miedo. Ahora
que hemos decidido cambiar la dirección del juego, todo lo que tenemos que hacer es tomar la decisión de
elegir el amor. Como hemos pasado mucho tiempo enfocándonos en el miedo, es maravilloso tener el regalo
de las Actitudes de Ascensión, que automáticamente cambian nuestra orientación hacia la verdad, hacia el
amor incondicional.
La tercera Actitud de Ascensión sana la creencia de estar separado de la fuente de todo amor. La mayor parte
de mi vida me sentí como si no perteneciera a ningún lugar. A diferencia de mi compañera de enseñanza, yo
no fui adoptada pero sentí como si lo fuera. Repetidamente le preguntaba a mi mamá si yo era adoptada y ella
siempre me respondía: "¡No seas ridícula! Por supuesto que no". Después preguntaba si era posible que se
hubieran confundido en el hospital. Otra vez, su respuesta enfática era: "¿De dónde te salen esas ideas locas?
Por supuesto que no hubo equivocación en el hospital. Tú te pareces a nosotros y ¡eres nuestra hija!".
Yo nunca le creí porque me sentía muy diferente al resto de la familia. Me casé muy joven y tuve dos hijos. A lo
largo de dieciocho años de matrimonio continué sin tener la sensación de pertenencia. Me uní a diferentes
grupos religiosos, tenía muchos amigos, mi familia y, aun así, sentía un vacío dentro. Cuando dejé a mi esposo
comencé a beber, fumar y divertirme de fiesta en fiesta. Tenía mis affaires de una noche, diferentes relaciones
y básicamente me volví un poco loca durante un año y medio. Seguía tratando de llenar ese vacío interior y a
veces me sentía feliz, pero nada parecía durar más de un mes o dos. Toda esa felicidad y esa paz eran
siempre efímeras.
Luego empecé nuevamente la búsqueda espiritual y leí cada libro de autoayuda que cayó en mis manos. Leí a
Anthony Robbins, Louise Hay, el libro Un Curso de Milagros y todo lo que pudiera pensar que me ayudaría. Fui
a cada curso que llegaba al pueblo: La Búsqueda de la Excelencia; Dinero y Tú; Los 7 Hábitos de las Personas
Más Eficaces; Reiki; Renacimiento; Meditación Trascendental y todo cuanto estaba a mi disposición. Después
de cada curso me sentía muy bien por un mes, más o menos, y luego otra vez volvía a sentirme como antes.
Nada llenaba mi doloroso vacío interior. Un día una amiga me recomendó leer "El Primer Trueno", así que
empecé a leerlo, pero a pesar de que no me gustó, algo en su contenido tocó mi corazón. Cuando ella me
preguntó si me había gustado el libro, le dije que pensaba que no estaba bien escrito. Su respuesta fue:
"Entonces necesitas leer el otro libro llamado Ascensión ". Yo le dije que no quería leer otro libro del mismo
autor pero como ella insistió tanto en que no se parecía en nada al primero, finalmente dije que sí y lo leí. Cuál
no sería mi sorpresa cuando me di cuenta de que no podía dejar leerlo. El libro decía que yo podía
experimentar la verdadera y duradera libertad. Y me dije: "¿Qué tal si esto es posible?". La idea de lograr la
verdadera libertad me entusiasmaba mucho y hacía cantar mi corazón, así que decidí aprender a ascender. El
libro también decía que no tenía que creer en nada y eso fue lo que más me atrajo. Estaba cansada de tener
que tragar las creencias de otras personas.
La Ascensión cambió mi vida tan rápidamente que no lo podía creer. Me di cuenta de que las cosas que para
mí eran tan importantes, mi posición socioeconómica, mi poder, mis relaciones, mi dinero, ya no me brindaban
la libertad que anhelaba. Nada llenaba el vacío que sentía dentro, y mientras más ascendía, más claro veía las
áreas de mi vida en que estaba haciendo concesiones: ¡todas!
Nosotros sostenemos que, cuando asciendes, aquello que es bueno para ti se mejora y aquello que ya no te
sirve desaparece en forma natural. Mi mundo se derrumbó muy rápidamente y entonces fue que decidí hacer el
entrenamiento de maestros en Carolina del Norte para poder sanarme a mí misma y experimentar la libertad de
la que ese libro hablaba. Mi corazón estaba anhelante ante la idea de que la libertad absoluta y la realización
personal fueran finalmente una posibilidad muy real. Nunca soñé con estar libre de mis miedos, libre de mí
misma o sentirme completa dentro de mí misma.
Después de terminar el entrenamiento para maestros, fui a dar mi primera clase y cuando regresé al centro
todos estaban muy contentos. Entré a una reunión con unos ciento cincuenta de mis compañeros maestros y
todos iban diciéndome: "¡Miren quién llegó a casa! ¡Miren quién llegó a casa!". Nunca había experimentado
tanto amor hacia mí y nunca había amado tanto. En ese momento pensé: "¡Por Dios, finalmente he llegado a
casa! Finalmente encontré mi familia y aquí es a donde pertenezco". ¡Estaba tan emocionada! Cada semana
salía a enseñar y me impacientaba por llegar a casa y estar con mi familia en Carolina del Norte.
Un día, uno de los maestros me preguntó si quería ir a Australia seis semanas a enseñar. A mí no me gustó la
idea pues pensaba: "¿Cómo podría dejar mi hogar seis semanas?". Lloré y me cuestioné si podría estar allí
afuera por tanto tiempo, y finalmente dije que iría. Una vez que acepté me comunicaron que sería mejor que
después de estar las seis semanas en Australia fuera a Nueva Zelanda otras diez semanas. Fue un golpe
increíble, ¡ellos querían que estuviera fuera por cuatro meses! Lloré y grité pero finalmente acepté ir.
Estando en Australia, la gente me preguntaba si estaba entusiasmada con ir a Nueva Zelanda y yo contestaba:
"No, no realmente". También me decían: "¿Te entusiasma volver a Carolina del Norte, a tu hogar?". Y fue en
ese momento que me di cuenta de que estaba feliz exactamente donde estaba. No importaba dónde o con
quién estuviera, estaba en mi "hogar". Mi sensación de vacío había desaparecido y se había llenado con un
nueva libertad, libertad de sentirme segura o feliz sin la necesidad de que algo o alguien externo me la
proporcionara. No necesitaba estar en ningún lugar en particular o con ciertas personas para sentirme en mi
"hogar". ¡Estaba en mí en cualquier parte! Mi "hogar" estaba dentro de mí. Y finalmente, mi vacío se había
llenado.
Como artista, estaba muy apegada a los extremos emocionales. Encontraba gratificante mi sufrimiento, porque
era un sentimiento muy profundo, un sentimiento muy descriptivo. Acostumbraba a decir que era más fácil
escribir sobre el dolor que sobre la alegría. Recuerdo que, cuando joven, leí un libro titulado: Dios en la
Búsqueda del Ser. Trata de un niño genio que había sido diagnosticado erróneamente con retardo mental.
Cuando tuvo dieciocho años dijo que, para poder experimentar la luz, tiene que haber oscuridad, y para tener
una verdadera experiencia de felicidad tiene que haber dolor. Básicamente, lo que estaba diciendo es que tiene
que haber dualidad.
La libertad comienza en el momento en que vemos a través de la ilusión y experimentamos la perfección de
todo. Es solamente cuando podemos ver que todo es perfecto y que todos estamos simplemente jugando una
parte en el drama de la vida, de la comedia de la vida, de la aventura de la vida, que nos damos cuenta de que
estamos sólo viviendo una experiencia humana, que no tiene nada que ver con la verdad de quienes somos en
realidad. La vida es un juego en donde no hay emociones buenas o emociones malas. Cuando comienzas a
experimentar las emociones humanas de felicidad, tristeza, ira, celos y depresión sin juzgarlas, te vuelves
como un niño de cuatro años, inocente y libre.
Es muy liberador no tomarse las cosas tan seriamente y así dejar de censurarnos, de reprocharnos el pasado y
preocuparnos el futuro. Es tan liberador saber que todo está desenvolviéndose perfectamente y no hay nada
que temer. No estoy diciendo que seamos indiferentes. Por el contrario, debemos volvernos más participativos,
más reales y más amorosos. Con la ayuda de la ascensión, nuestras creaciones continúan siendo cada vez
más grandiosas y espectaculares, nuestras vidas florecen y comenzamos a experimentar cada momento en
toda su realidad y toda su magia.
Una vez que recuerdas la grandeza de quien eres realmente, experimentas la vida en toda su perfección. Y
experimentas totalmente tu vida en cada momento. Esta es la verdadera Libertad. Y tus falsas seguridades
desaparecen al ser reemplazadas por la libertad absoluta del amor incondicional por el Ser. Una vez que te
amas a ti mismo incondicionalmente, amarás incondicionalmente a la humanidad.
Esta es la verdadera Libertad. Es el único y absoluto deseo del corazón. Recuerda, cuando me sano a mí
mismo, sano al mundo.
Ascención es la última llamada para salir a escena a la humanidad. Todos los actores están presentes, la
música comienza, las luces se encienden y la función comienza. Ahora tenemos una nueva opción. Ya hemos
actuado las tragedias grecorromanas, ya hemos sufrido y sobrevivido a nuestros dramas rompecorazones,
hemos tenido muerte y devastación, guerras y hambrunas. Hemos trabajado y sido explotados por
interminables horas, sangre, sudor y lágrimas, sin ganar nada. Tal vez ahora podemos elegir ser los héroes de
historietas, para vivir la vida como niños, llenos de alegría e inocencia en un estado de abundancia sin miedos.
Donde nos sea dado amor libremente y sin condiciones, y podamos ver la belleza y perfección en cada cosa.
¿Suena esto idealista? Eso es exactamente lo que es, idealista. Cada cosa es percepción y cada personaje
puede jugar su parte como la elijan en las historietas de la vida.
¡Oye Dios! ¡Es hora de despertar!
Con Alabanza, Gratitud y Amor
Sakti y Bhushana Ishaya
FIN
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