Ésta es la verdad de quienes somos: Dios, el Infinito, la Divinidad. Hemos decidido tener una experiencia de
limitación y hemos creado las situaciones que causan separación y dualidad. Te voy a contar mis experiencias
personales acerca de cómo creé mi separación y luego te explicaré en el siguiente capítulo cómo la ascensión
me trajo de vuelta a la verdad.
La primera limitación que tomé para mí fue un cuerpo. Así que allí estaba, el Infinito atrapado en un pequeño
cuerpo de bebé, dependiente de mi familia para ser alimentada y cuidada. Era completamente indefensa y, en
la medida en que fui creciendo, me sentí totalmente vulnerable y diferente, separada de mis padres, mis
hermanos, de todo el mundo.
Familia
Cuando nací me dieron en adopción. Así que uno de los primeros sistemas de creencias que tuve fue que no
era merecedora de amor o que la gente que me amaba me abandonaría. Por supuesto, esto era sólo un
sistema de creencias, aunque mis padres adoptivos me bañaron con amor e hicieron todo lo posible para
hacerme sentir segura y protegida. Todo este amor fue ensombrecido por este constante miedo al abandono.
Cuando tuve 4 años me encontraba jugando con mis hermanos en el patio de atrás cavando hoyos en la arena.
Logramos cavar un hoyo bastante profundo y mi hermano me dijo: "Salta dentro y te enterraremos hasta el
cuello como vimos que lo hacían los vaqueros y los indios en televisión anoche". Pensé que sería divertido, así
que salté dentro y ellos me enterraron hasta el cuello y comenzaron a bailar alrededor de mi cabeza. Sus saltos
compactaron la arena fuertemente y comencé a tener problemas para respirar, así que les dije con lágrimas en
los ojos: "¡Desentiérrenme, no puedo respirar!".
Ellos tenían la pala y trataron de desenterrarme pero me golpeaban constantemente en el cuello y en el brazo
con ella. Yo comencé a llorar más y más fuerte y ellos se asustaron y corrieron hacia la casa dejándome ahí,
sin saber que estaba al borde de la asfixia. Cuando mi madre les preguntó dónde estaba, ellos, temiendo su
castigo, dijeron: "Está afuera jugando". El vecino de al lado me vio desde su ventana y bajó corriendo a
rescatarme. Yo estaba azul por la falta de oxígeno y aterrorizada. Yo sabía que mis hermanos me amaban pero
me dejaron allí para morir. ¿Cómo podría confiar de nuevo en ningún otro que me dijera que me amaba?
Pony
Toda mi vida quise tener un pony. Le rogué a mis padres que me regalaran uno, recé a Dios por él. Cuando
tuve doce años estaba segura de que me lo regalarían en mi cumpleaños. Mis padres me pusieron un venda
en los ojos y me guiaron escaleras abajo. Intenté escuchar intensamente al pony pero aún así no podía; sin
embargo, estaba segura de que estaba ahí. Me quitaron la venda de los ojos y, tal como seguramente ya lo
adivinaron, no había ningún pony. ¡Me habían comprado un bicicleta! Y para terminar de empeorar las cosas,
era un bicicleta usada y no se parecía en nada a un pony.
En ese momento estaba totalmente desilusionada con Dios porque no había respondido a mis plegarias.
Estaba segura de que Dios no existía y estaba decepcionada con mis padres por no amarme lo suficiente como
para comprarme un pony. Más tarde encontré cómico leer una historia de Richard Kipling que decía que la
primera desilusión de una pequeña niña con Dios eran sus plegarias no respondidas por un pony, así que
pienso que no soy la única.
Sociedad
El colegio es un campo muy competitivo y siempre hay alguien más inteligente, y cuanto más inteligente eres,
más recompensado terminas. Cuando yo era más joven, la creatividad no era considerada tan importante como
el conocimiento académico estructurado. Se consideraba más apropiado utilizar nuestra creatividad en
nuestros pasatiempos. Es chistoso que Albert Einstein dijera: "La imaginación es mucho más grandiosa que el
conocimiento", cuando sabemos que fue una de las mentes más brillantes del siglo.
Así es como la mayoría de nosotros pasamos por el colegio esforzándonos por ser los mejores y sintiéndonos
no lo suficientemente inteligentes. Yo siempre estaba en el 5% más alto de mi clase y aún así no me sentía lo
suficientemente inteligente. Asimismo, pensaba que había otras mujeres más bonitas que yo. Tenía un sistema
de creencias en el que no era lo suficientemente inteligente ni bonita. Todo lo que tenía que hacer era mirar las
revistas de moda. Nadie se ve como esas modelos e inclusive algunas de ellas piensan que NO son lo
suficientemente bellas. La lista de limitaciones sigue y sigue. Tenemos creencias, limitaciones y juicios acerca
de nosotros mismos y acerca de otros. Ninguno es verdad.
SOMOS TODOS BELLOS, SOMOS TODOS ÚNICOS, SOMOS TODOS PERFECTOS, TAL Y COMO SOMOS
Pero no lo creemos. Es como si durante toda nuestra vida hubiésemos estado mirando a través de una
ventana, una ventana de limitaciones muy sucia, pero lo hemos hecho durante tanto tiempo que pensamos que
es la verdad. Lo que la ascensión hace es limpiar muy rápidamente esta ventana de limitación, de manera tal
que empezamos a ver la verdad. Mi abuelo siempre usó lentes para ayudarse a ver más claramente. Un día
estaba yo de visita y me pidió que lo llevara a ver al oculista ya que su visión cada día empeoraba. Miré un
momento sus lentes y vi que estaban muy sucios y rallados. Los tomé de su rostro y se los limpié, y cuando se
los volví a poner el exclamó: "No tenía idea de que todo lo que tenía que hacer era limpiar mis lentes para
poder ver claramente de nuevo!". Con la ayuda de las Actitudes de Ascensión limpiamos nuestros "lentes de
limitación" y empezamos a ver claramente. Empezamos a experimentar la Verdad. Regresamos a un lugar de
paz, dicha e inocencia ilimitada. Nos alejamos de la locura colectiva.
Hablando de locura colectiva, voy a tomar esta historia del libro de Anthony De Mello titulado Conciencia. Lo he
modificado un poco para hacer más evidente lo que quiero mostrarles.
El Pozo de la Locura
Había una vez un reino muy poderoso y en ese reino había un hechicero loco, que decidió que iba a destruir el
reino y elaboró una poción para infectar a la gente con el hechizo de la locura. Puso la poción en el pozo de
agua colectivo y todo el pueblo bebió de él. Todos se tornaron completamente locos hablando en jeringonza sin
ningún sentido. El rey y la reina tenían una fuente de agua separada y quedaron completamente devastados al
ver el estado de sus amados ciudadanos, y por ello decidieron escribir nuevas leyes y decretos para controlar a
la gente.
El cuerpo de policía y el sistema judicial también habían bebido del pozo, así que no hubo nadie que pudiera
hacer cumplir las nuevas leyes. De hecho, cuando se leyeron las leyes, el pueblo pensó que el rey y la reina
habían perdido la cordura y marcharon hacia el palacio para demandar que abdicaran al trono. El rey y la reina
se encontraban en tal dilema que en realidad pensaban que debían abdicar, pero entonces la reina tuvo una
aventurada y brillante idea. Ella le dijo al rey: "Vamos al pueblo y bebamos del pozo de la locura. De esa
manera todos seremos uno nuevamente y podremos entendernos los unos a los otros". Así que esto fue lo que
hicieron, bebieron del pozo y cuando la gente del pueblo pudo ver que su rey había "recuperado su cordura" y
hablaba con tal sabiduría, lo renombraron como monarca y rigió hasta el fin del tiempo.
Todos hemos bebido del pozo colectivo de la locura. Hemos puesto alambre de púas alrededor de nuestras
casas y guardias en las entradas tratando de mantener a los ladrones afuera cuando en realidad nos estamos
encerrando a nosotros mismos en nuestras casas. Estamos destruyendo nuestro ecosistema y contaminamos
por dinero; destruimos a otros para hacerlos creer en nuestros dioses o en nuestras convicciones políticas;
estamos matando por la paz, y nos encerramos en nuestras propias prisiones de limitación para sentirnos
seguros.
Creencias
Todos hemos aprendido desde que nacimos a comportarnos de manera específica. A todos nos han enseñado
qué creer, y cómo conformarnos con lo que es aceptable para nuestra familia, sociedad, cultura, religión y
líderes políticos. Usualmente ni siquiera pensamos que son creencias, pensamos que son verdades y nunca
las cuestionamos. Las aceptamos como "lo que debe ser".
En qué crees depende del sitio donde has nacido, de la cultura y de los padres que te han correspondido. Por
ejemplo: ¿alguna vez te has imaginado por qué tienes ciertas creencias religiosas? ¿Es porque tus padres y tu
cultura te dijeron en qué creer y ciegamente lo hiciste, o fue porque tu propio pensamiento te guió a creer en lo
que sea que crees?
Una pequeña niña nacida en Bogotá, Colombia, y criada por unos típicos padres colombianos para ser católica,
cree lo que la iglesia dice porque eso es lo que sus padres creen. Yo nací en Canadá y fui criada para ser
protestante, y a través de todos mis años de infancia creí que sólo los de mi comunidad religiosa eran los
únicos que irían al cielo y todos los demás arderían en el infierno. También creía que todos los católicos eran
pecadores, que pensaban que podían pecar cada vez que quisieran y luego ir a confesión y pagar dinero para
que sus pecados fueran absueltos. Yo de verdad creía que ellos pensaban que podían comprar su entrada al
cielo.
Ni siquiera pensaba que eso era una creencia que yo tenía. Mi madre, mi abuela, mis tías y tíos me dijeron
estas cosas y, por supuesto, yo las creí. ¡Era la verdad! Qué ridícula fui al creer en todas estas cosas que los
adultos de mi familia me contaron sin cuestionarlas.
Nosotros les insistimos a nuestros hijos para que se comporten exactamente como nosotros hemos sido
educados, aun cuando esto no nos trajo nada más que infelicidad y miseria. ¡Seguir haciendo lo mismo y
esperar un resultado diferente es completamente absurdo! ¿Quién te dijo en qué creer? ¿En qué crees? ¿Por
qué haces las cosas que haces? ¿Qué tanto has bebido del pozo de la locura?
Es muy conmovedor el pasaje de la Biblia en el que Jesús dice: "Padre, perdónalos porque no saben lo que
hacen". Todas nuestras limitaciones crean nuestro mundo y nuestra separación. Hemos aprendido
comportamientos reactivos para todo tipo de situaciones, tengan estos sentido o no, estén basados en la
verdad o no. Caminamos por la vida inconscientes, desentendidos e ignorantes. La Ascensión nos permite
comenzar a ser testigos de nuestro comportamiento y gracias a esto podemos empezar a tomar diferentes
decisiones conscientes en cada momento. Podemos optar por el amor en vez de hacerlo por el miedo.
Con la Ascensión puedes empezar a hacer nuevas elecciones a cada momento, porque estás enfocado en la
alabanza, la gratitud, el amor y la compasión. Las Actitudes de Ascensión nos anclan en el momento presente
y TODO el poder está aquí en este momento. Experimentamos la dicha, el amor y la paz cuando estamos en el
momento presente. ¿Estás listo para empezar a experimentar más dicha duradera, amor y paz en tu vida? Éste
es tu derecho de nacimiento y eso será lo que experimentes una vez que empieces a usar las Actitudes de
Ascensión.
¡Oye Dios, es hora de despertar!
¡Es hora de despertar a la verdad de quien realmente eres!
Me querrías si supieras
Las cosas por las que he pasado
Me verías
Si ves el lado oscuro
El lado que oculto
Bajo la puerta del sótano
Me sostendrías
Dando pasos cautelosos
Sobre el frágil suelo
Cuando encuentre la fuerza
Para decirte donde he estado
Me besarías
En la boca
Que tanto mintió
A la luz de la vela
Tanto amor brilla en tus ojos
Pero, se apagará la luz
Si ves mi lado oscuro
Sólo la verdad me hará libre
Sólo la verdad me hará libre
Quiero volar muy alto
Mis Ángeles me llaman
Mis Ángeles me llaman
Diciendo
La Verdad Liberará el amor
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