Este día está ahora terminado; ha pasado al
recuerdo. Todo lo que hubo en él de bueno o
de malo ya no puede ser revivido. Hoy hice
todo lo mejor que puede como lo vi en el
momento. Y habiendo salido lo mejor de mí,
sólo lo mejor puede volver sobre mí. Tengo
la confianza de que mis esfuerzos durante el
día fueron buenos, fueron esfuerzos serios.
Mañana tendré la experiencia de hoy para
trabajar; tendré mayor comprensión y, por
esta razón, seré capaz de hacer las cosas
mucho mejor que hoy.
He crecido en estatura a causa de haber
afrontado las contrariedades que se me
presentaron hoy. Y habiendo hecho lo mejor
que pude en este día, estoy en paz esta
noche. Tengo mi mente tranquila, he servido
a la vida lo mejor que me fue posible, y no
he tratado de obtener solamente, pues también
he deseado dar. Como resultado, pues, de haber
servido a la vida, ésta me servirá a mí. Y
como yo he tratado de uar la ley infinita y
creadora para crear más bien, en lugar de
obtener el bien de algún otro, estoy en paz,
sabiendo que he cumplido mi misión del día.
Cuando el sol se pone en el horizonte y las
sombras de la noche caen sobre el mundo, yo
estoy calmado y tranquilo en mente y cuerpo.
Estoy agradecido por cada experiencia de este
día. Y aún cuando puedan haber sucedido
algunas cosas que no comprendí, las cuales
pueden haber parecido ser opuestas a mi bien,
yo sé que puesto que mi motivo era bueno, que
puesto que yo busqué solamente lo justo,
solamente lo bueno de cada circunstancia puede
con el tiempo venir sobre mí. Yo sé que en
toda adversidad existe una oportunidad, y sé
que la nueva vida se levanta de las cenizas
de lo que ha parecido como un fracaso. Estoy
agradecido por las muchas oportunidades que
se me han ofrecido hoy para hacer felices a
otros, las oportunidades para aliviar algunas
penas y desdichas.
Estoy agradecido por mi salud de cuerpo en
este día, por la vitalidad que tuve en cada
momento. Estoy agradecido por las buenas
ideas que llegaron a mi mente consciente
desde lo más profundo de la mente subconsciente
dentro de mí, esas ráfagas de inspiración
cuando supe lo que hacer y donde estar, esos
indicios que me capacitaron para hacer la
cosa justa del modo correcto. Estoy agradecido
por la oportunidad que se me dio para decir
una palabra bondadosa de ayuda a uno que se
hallaba confuso y en pena. Estoy contento de
que pudiera hacer que se dibujara una sonrisa
en la cara de uno que se había sentido triste.
Por la oportunidad que tuve de devolver un
bien a mi prójimo, estoy agradecido; y también
lo estoy por la felicidad que recibí como
resultado de dar de mí mismo la felicidad y lo
que tenía. Asimismo, estoy agradecido por el
amor y la bondad de mis semejantes quienes,
como yo, pasean por el sendero de la vida.
Todos nosotros tratamos de hacer de este sendero
un camino de realización y felicidad más bien
que un camino de tristeza y desdicha.
Estoy contento de que cada acto mío hoy se
mueva para siempre, que él tenga una
significación eterna. Mi sonrisa alegró hoy
a alguno; y puesto que esta persona recibió
alegría, ella a su vez alegrará a otra y esa
otra continuará la obra, haciéndose así eterna.
Miles de personas en este mundo sentirán
eventualmente el resultado de esa sonrisa. Mi
cálido apretón de manos se mueve a través de
los años sin cesar, y cada uno de mis actos es
eterno. Mi vida cuenta; todo lo que yo hago
no cesa nunca de influenciar el mundo. Las
generaciones venideras sentirán inconscientemente
la influencia de mis actos de hoy.
El dinero que gasté hoy fue una bendición para
el comerciante, quien a su vez fue capacitado
para bendecir al mayorista, y éste en su turno
bendijo al fabricante. Este dinero que era mío
se vuelve hacia atrás al agricultor, al minero,
al trabajador y a sus niños, proporcionando una
educación o una curación, haciendo de este modo
que el mundo sea un lugar mejor para vivir. Yo
me doy cuenta que el dinero que gasté era la
sustancia de la vida, un mensajero divino que yo
envié adelante por su camino para servir. El me
ha servido a mí, y ahora servirá ilimitadamente
a los demás a través de los tiempos.
Hoy satisfice mi obligación con la vida. Ahora
abandono el día y hago que él sea un bello
recuerdo. Me he perdonado a mí y a todos los
demás. El recuerdo de hoy no me deja ninguna
amargura; solamente recuerdo el bien, la
verdad y la belleza. He repasado mi día y
mitigado todo desasosiego. He desechado todo
lo que parecía ser un daño. Comprendo y perdono.
Si alguien pareció ser egoísta, yo sé que a lo
sumo él actuó solo egoístamente, ya que el
hombre mismo es una encarnación de la vida
divina. Su egoísmo era solamente un hábito
que está muy sobrepasado por sus virtudes.
Con el tiempo él verá también que solamente
el amor y la bondad pagan. Porque él es
fundamentalmente bueno y su acción fue
solamente un error, y yo perdono todo error
de mi prójimo, así como espero que mi prójimo
perdonará también mis errores.
Ahora corro una cortina sobre el día y me
preparo para el descanso. En mi imaginación
hago preparativos para mañana. Me veo
levantándome mañana por la mañana completamente
descansado y con plenitud de energía, fresco
y vivo. En mi imaginación me veo ir sobre mis
varias actividades, haciendo lo que sea con
buenos resultados obtenidos de cada actuación.
Toda persona que encuentro recibe bien de mí y
yo de ella.
Me veo afrontado cada situación, tal como se
presenta, con coraje, fe y entusiasmo. Vislumbro
para mañana un día de magníficas realizaciones.
Hoy está terminado y yo he hecho un plan para
que la vida fluya completamente mañana. He
corrido la cortina sobre el día de hoy. Durante
la noche descansaré y recuperaré energías para
mañana.
Yo creo que las buenas experiencias son mi derecho
divino. Confío en Dios y en sus leyes inmutables.
No tengo ningún resentimiento contra el pasado ni
temo al futuro. Afrontaré los desafíos de mañana.
No llevaré a mi sueño ninguna violencia, tristeza,
queja de ningún sentimiento de pérdida. He perdonado
todos los errores y ahora me entrego a un pacífico
sueño. La relajación es agradable y el sueño es
dulce. La oscuridad de la noche con su paz y
tranquilidad provoca en mí un dulce y pacífico
anonadamiento. Yo confío completamente en la vida.
Ahora desecho todo pensamiento fastidioso y
pongo todos mis asuntos y los asuntos de mis
seres queridos bajo el cuidado de la gran vida
infinita y amada. Yo sé que ellos y yo estamos
protegidos y sostenidos; sé que, dirigido por
la mente divina, estoy siempre en el sitio justo
a la hora debida y haciendo la cosa correcta.
Ahora me abandono completa y totalmente a ese
poder inteligente e infinito que mantiene el
sol y las estrellas en sus sitios y que dirige
también al pájaro en su vuelo y que indica al
perro perdido el camino de la casa. La vida
infinita me envuelve con su amor y me mece en
sus sempiternos brazos. Estoy agradecido por
el sueño y confío en que la inteligencia infinita
dentro de mí me mantendrá vivo y a mis asuntos
sanos. Y puesto que todos mis asuntos son los
asuntos de la vida infinita misma, están dirigidos
por la inteligencia infinita.
Yo vivo continuamente en la conciencia de la
presencia del bien. El bien me rodea y me
envuelve. El reino de los cielos está dentro
de mí. He dejado todo problema a la inteligencia
infinita, pues yo sé que "El que te guarda no
duerme". Yo duermo ahora con completa confianza
y seguro digo con el antiguo profeta: En paz me
acuesto a dormir, pues tú, Jehova, eres el único
que me haces vivir en seguridad. Cuando tú estás
acostado, no debes tener miedo; debes estar
acostado y tu sueño sea dulce.
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