Por la mañana, al despertar, lea el tema del día y
déjese impregnar por su contenido. Relájese, mantenga
su mente en reposo, y reciba las fuerzas positivas
que el tema le irradiará. Viva la experiencia benéfica
del mensaje. Repita la lectura del tema varias veces,
a lo largo del día, y permita que la acción del
Espíritu Santo realice los resultados deseados. No
ponga obstáculos de duda, de descreimiento, de
desánimo, de pesimismo y de miedo.
Crea en el milagro de su redención. Camine firme en
esa dirección.
A la noche, al acostarse, continúe esa caminata
benéfica y duérmase con la mente iluminada, radiante,
vibrante, renacida.
Sólo pase a la lección siguiente al otro día, por
la mañana.
1er. Día
Mi liberación mental
Hoy comienzo la caminata maravillosa de mi liberación.
Una lluvia divina lava mi mente, mi corazón y mi cuerpo.
Saldré, de este desierto, saludable, perfecto, iluminado,
lleno de amor y feliz.
El fuego infinito quema las impurezas y los males que se
acumularon en mí durante tantos años.
El agua del Jordán divino me lava y me hace renacer.
Soy una nueva vida que comienza.
Entro en este desierto de paz y de alegría como quien
quiere descargar todo el peso y sentirse liviano como
las nubes del cielo.
Me acuesto sobre el manto de Dios y dejo que el sueño
divino borre todo mi pasado negativo.
Deseo ardientemente mi liberación total.
Nadie es culpable de mi situación y de mi pasado. Soy
yo quien hago mi vida y nadie más. Soy yo, también,
quien comienza una nueva vida a partir de ahora, una
vida límpida, cristalina, saludable y libre.
Conmemoro aquí mi liberación.
Bendigo este día.
Soy libre y leve. Libre y leve.
2o. Día
Liberación de los complejos
En este día, desato de mí todos los complejos, porque
ellos son mi prisión. No me dejan ser yo mismo.
Los complejos son la máscara que tapa la verdadera
fisonomía divina que existe en mí.
Desde ayer, el agua divina lavó mi mente consciente
y subconsciente.
Ahora, dejo que el chorro divino lave todos mis
complejos...
Me siento, desde ya, libre, fuerte, alegre, agradable,
simpático, atrayente, bien querido, inteligente,
exitoso, elegante, comunicativo, calmo.
Mi voz e linda y agradable.
Mer miro en el espejo y me digo: ¡Cómo me gusta esta
criatura maravillosa que soy yo! Me gusta mi rostro,
me gusta mi cuerpo, me gusta mi voz.
Mis ojos son límpidos, serenos y luminosos.
Mi pasado negativo no existe más.
Hoy es un lindo día más de liberación interior y
exterior.
Porque me gusto, todos gustan de mí.
Yo soy el universo. Lo que yo soy, el universo es.
Si yo me considero agradable, el universo me considera
agradable, porque el universo piensa lo que yo pienso.
Ahora me siento liberado. Mi mente está límpida como
la fuente cristalina de las montañas.
Mi mente subconsciente está clara como el sol de la
mañana.
¡Ah, qué lindo día éste!
Camino lleno de paz, y engrandecido, por los caminos
alegres de esta jornada espiritual.
Límpido como la fuente de las montañas.
Como la fuente transparente de las montañas...
3er. Día
Liberación del sentimiento de culpa
En este instante, descanso mi mente, mi cuerpo y mi
corazón.
Me recuesto sobre el verde follaje de la campiña
infinita.
Me calmo.
Dejo que la voz de mi interior me hable de culpas.
Por última vez.
Sí, ésta es la última vez que el remordimiento
hablará dentro de mí. Porque esta voz es mala,
tirana, sólo quiere perseguirme para pertubarme.
"Qué idiota fui al permanecer todo el día escuchando
esta voz destructora, que busca empujar el pasado por
sobre mí."
Pero, ahora, por el Poder Infinito en mí, en nombre
de Dios, yo te ordeno: ¡cállate para siempre! Entérate
de que yo ya me perdoné todo y, si yo me perdoné,
Dios me perdonó porque Dios está en mí. Perdoné a
todos y todos me perdonaron. Extiendo la mano al
mundo entero en un gesto de paz y de amor. Estoy
limpio. La Luz Divina ilumina mi mente y donde hay
Luz no puede haber tinieblas. Entierro el pasado
negativo. Una nueva vida brilla en mí. El agua se
purificó y se renovó. Renací. Todo nacer es límpido
como la aurora. Esta es mi Verdad. Yo soy la luz del
amanecer. Esta luz hace brillar mi mente, mi cuerpo
y mi corazón, como los primeros rayos del sol hacen
brillar las gotas límpidas de rocío sobre las flores.
Porque yo me perdoné, Dios me perdonó. Esta es la
verdad universal más linda. Me bendigo, bendigo a
cada ciudadano del mundo, bendigo la naturaleza.
He aquí que ahora estoy en comunión divina con el
universo. Y la paz infinita me envuelve. Una
profunda alegría baila en mi interior. Es mi
corazón que está danzando el vals de Dios.
4o. Día
Liberación de los miedos
¡Retírate, Satanás!
Tomo una antorcha de Luz Divina y entro con
coraje dentro de las cavernas de mi mente, donde
se esconden los pequeños monstruos de los miedos.
Enfrento, con coraje y en nombre de Dios, los
demonios de los miedos y los expulso porque
ellos son mi tortura en la vida.
No existen en la realaidad, pero existen en
la mente y quieren dominarme. Los miedos son
una mentira que quiere pasar por verdad, son
fantasmas ilusorios que quieren hacerse
reales. Pero no me engañan más.
En este estado de iluminación interior en
que me encuentro, los veo claramente a través
de la antorcha divina y me doy cuenta de que
no son más que sombras atemorizadoras en mi
mente. Sombras, nada más. Solamente sombras,
así como los demonios no son más que sombras
del mal.
Donde hay Luz, no existe la sombra.
Donde hay Dios, hay Luz, solamente Luz.
Qué atrasado era cuando me dejaba conducir
por las sombras de esos monstruos
imaginarios. La sombra no tiene vida, no
hace mal, no actúa, no tiene poder. Solamente
asusta.
Ahora la Luz brilló en mi mente y las sombras
se disiparon. Los miedos se fueron.
"Nadie se valdrá de ti para hacerte mal."
Esta es la verdad de la Biblia que acato como
mi Ley Suprema. Porque Dios está en mí y yo
y Dios somos el Poder Infinito, somos la Roca
Indestructible, contra la cual no podrá nada
ni nadie.
De día y de noche soy protegido por Dios.
En casa y fuera de casa soy protegido
divinamente.
Hoy, mañana y siempre, soy protegido
divinamente.
Es simplemente imposible que algo pueda
perjudicarme.
!Ah, qué desahogado y libre me siento!
Parezco alguien que fue sacado de un
atolladero.
Estoy leve y liberado.
¡Qué maravilla!
¡Qué día bendito éste! ¡Infinitamente
bendito!
Me libré de una carga pesada, que tanto,
me perturbaba.
¡Soy feliz, muy feliz!
Mi mente está toda iluminada por la Luz
Divina y sigo en paz, por cualquier camino,
en cualquier momento, en cualquier circunstancia,
con el coraje y la esperanza del hijo de Dios
invencible.
Invencible.
5o. Día
Liberación de las preocupaciones
Hoy me desligo de las preocupaciones
porque reconoceré esta verdad: todo lo que
yo deseo viene a mí.
Si yo tengo un Poder Infinito, por el cual
todo lo que deseo viene a mí, ¿por qué he
de preocuparme?
Ahora entiendo la profundidad del mensaje
de Jesús: "No os preocupéis con lo que
habéis de comer y con lo que habéis de
vestir... No os preocupéis por el día de
mañana... Si vosotros, a pesar de ser
malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros
hijos, cuánto más vuestro Padre que está
en los Cielos no dará cosas buenas a los
que las pidieren". (Mt. 7, 7-12).
De acuerdo con lo que afirmó Jesús, la
preocupación no tiene sentido.
El Padre, que está en la profundiad de
mi subconsciente, me dará todo lo que
le pida, en cualquier tiempo y lugar,
por lo tanto la preocupación no pasa de
ser una tontería.
De aquí en adelante me ocuparé de los
asuntos de cada día. Pero no me voy a
preocupar, es decir, no voy a torturar mi
mente antes de actuar, porque así estaré
gastanto energía sin sentido. Reservo las
energías para la hora de actuar.
Estoy siempre calmo y desspreocupado.
"Vuestro Padre, que está en los Cielos de
la mente, todo proveerá."
He ahí mi fuente infinita, que todo me
provee, que todo resuelve, que todo
soluciona, que todo me da.
Esto hace que esté totalmente despreocupado.
El Padre, que está en mí, siempre me escucha.
Entonces, ¿por qué preocuparme?
Me libero definitivamente de todas las
preocupaciones. De todas. Aun de aquellas
cuya solución no veo delante de mí. Sé que
para todo hay solución y sé que, si mi mente
consciente no encuentra solución, mi mente
subconsicnete, en cuyo interior está el Padre,
tiene la solución. Es por ello que el Maestro
Jesús enseñaba que "todo es posible".
Asumo esta verdad con uñas y dientes.
"Pedid y recibiréis", ésta es mi Ley.
De aquí en adelante soy el ser más
despreocupado de este mundo.
Todos admirarán mi actitud mental calma,
aliviada, agradable, sin nubes, límpida y
confiada.
Llevo conmigo el gran secreto de la
despreocupación.
A la noche, me duermo tranquilo, como un
bienaventurado, porque mi mente está libre
y despreocupada.
A la mañana, despierto alegre y sonriente,
porque mi mente está límpida y despreocupada.
¡Qué linda verdad descubrí hoy!
Ahora sí puedo vivir la vida plenamente.
Plenamente.
6o. Día
Liberación de los traumas
Ahora calmo mi mente.
Siento un suave adormecimiento en mi cuerpo.
Me dejo llevar hacia adentro de mí mismo.
Estoy naveganto lentamente por las aguas
profundas de mi ser.
Navegando... Lentamente... Descendiendo más
y más... Cada vez que mi barco choca con
un obstáculo es un trauma endurecido y
envejecido que existe dentro de mí...
Aunque las aguas de la vida cubran esas
rocas, aun así, cuando mi barco pasa, choca,
sufre un violento impacto, que repercute
aquí afuera en la mente consciente.
Aprovecho este viaje para destruir, con la
dinamita del Poder Divino, todas las rocas
de mis aflicciones, timidez, miedos, temores,
complejos, negativismos...
Ahora las aguas están limpias y no hay más
traumas dentro de mí.
Continúo navegando por las aguas de la
adolescencia... de la infancia... del útero
materno... y veo que yo soy la Perfección...
que el primer origen es Dios... "Hagámoste
a Nuestra imagen y semejanza"...
Mi vida ahora es un lago sereno, límpido,
dorado, iluminado, profundo.
Grabo en mí esta imagen verdadera.
Yo soy, en mi verdadero oyo, la perfección
divina.
No soy más el pasado. Hice estallar y destruí
las rocas negativas.
Mi subconsciente ahora es límpido, cristalino,
puro.
Me rehúso a aceptar cualquier sensación
incómoda, mortificadora, porque el pasado ya
no existe más en mí.
Determino que sólo tengan lugar en mí
sensaciones, sentimientos e imágenes positivos.
Estoy liberado. Liberado.
La voz poderosa de mi Espíritu declara. Yo
soy perfecto, sano y poderoso. En mi corazón
sólo existen imágenes de amor; en mí mente sólo
existen imágenes positivas; en mi cuerpo sólo
existen imágenes de salud.
Sigo hacia adelante con coraje, con decisión,
con serenidad y con la fuerza del vencedor.
Yo soy el presente.
Y mi presente es alegre, saludable, límpido,
vigoroso, fuerte, decidido, optimista, positivo
e iluminado.
Positivo e iluminado.
7o. Día
Liberación de los problemas
Hoy me siento liberado, sin miedos, sin traumas,
sin complejos y sin preocupaciones.
Ahora empiezo a analizar mis problemas. Siempre
pienso y les digo a los otros que están llenos
de problemas.
Sin embargo, en este momento, me sitúo a distancia
de mis problemas y comienzo a analizarlos.
¿Dónde están? ¿En casa? ¿En el trabajo? ¿En el
matrimonio? ¿En mi relación con los otros? ¿En
los estudios? ¿En la situación financiera? ¿En
el cuerpo? ¿En el campo? ¿En el banco? ¿En la
cría de ganado? ¿En el amor?
¿Están dentro o fuera de mí?
Si están fuera de mí, no hay por qué vivirlos
dentro de mí. Lo que es de afuera, que quede
afuera.
Si están dentro de mí, ¿por qué los atribuyo
a los otros, a las situaciones, a los hechos?
Anora noto que, si dejo de verlos como
problemas y los veo como hechos, dejarán de
ser problemas.
En verdad, el problema es creado en mi mente
y sólo existe dentro de mi mente.
Entonces, ¿por qué los creo? ¿Para qué? ¿Eso
en qué me ayuda?
En nada.
Sólo me perturba, me confunde, me quita la paz.
De aquí en adelante, arrojo fuera todos los
problemas.
Todos.
No tengo ni tendré ningún problema más.
El Poder Divino, que existe en mí, hará
beneficioso y positivo cada acto y hecho de
mi vida. Aun aquello que puede tener el rótulo
de perjudicial se transformará en pasaje al
éxito y a mi realización en la vida. Estoy
seguro de ello.
Por lo tanto, no existe ningún problema más
en mi vida.
Todo está ya resuelto a mi favor.
Todas las cosas, aun las que en un primer
momento me parezcan oscuras, me traen
beneficios y ventajas.
Por eso estoy en paz, aliviado y más liviano
que una pluma.
Mi cuerpo también se está volviendo liviano,
saludable, y mi sangre está fluyendo llena de
vitalidad.
Toda la suerte del mundo está conmigo.
Soy una persona feliz.
Y sin problemas.
Sin problemas.
8o. Día
Liberación de los nerviosismos
Pongo ahora mi mente en reposo.
Respiro profundamente varias veces y siento
que, en cada respiración, me vuelvo más y más
tranquilo.
Respiro de nuevo y siento que el aire caliente
de los pulmones está aliviando mis nervios.
Me siento suelto. Más suelto. Más suelto.
Las tensiones se aflojan.
Me concentro aun más en la respiración.
Me concentro ahora en mi cuerpo: ¿cuáles
son las partes más tensas? Aflojo aquí las
tensiones de cada parte.
Me concentro en la mente. Estoy calmando
este enjambre de abejas que está zumbando
en mi cabeza. Calmando más y más. Suelto
ahora todas las abejas de mi nerviosismo.
Mi mente quedó en silencio.
Siento el silencio de mí mismo.
No eran los nervios los culpables de mi
nerviosismo, y sí mis emociones negativas,
mis pensamientos y sentimientos negativos.
Mis nervios, hasta hoy, cargaron con la
culpa, sin culpa.
¿Por qué me pongo nervioso?
Cuando yo deseo un mundo de cosas y no las
tengo, me pongo nervioso; cuando deseo ser
de una manera y no lo soy, me pongo nervioso;
cuando quiero que los otros sean de una forma
y no lo son, me pongo nervioso; cuando tengo
muchas cosas que hacer y quiero hacer todo al
mismo tiempo, me pongo nervioso...En realidad
soy yo quien está generando esas aflicciones
en la mente. No son los nervios los que me
están perturbando,soy yo que estoy perturbando
los nervios.
Pero ahora veo claramente que, si es la mente
la que produce el nerviosismo, la mente cura
el nerviosismo.
Deseo que la calma y la paz estén en mí.
Creo que el Poder Divino me hace llegar todo
en el tiempo debido, por eso me mantengo
siempre tranquilo, confiado, positivo y
despreocupado.
Sé que la tierra -como decía el Mestro-
pertenece a los tranquilos.
"Bienaventurados los mansos, porque ellos
poseerán la tierra".
Este es mi día de serenidad.
Y mi serenidad me concede también el reino de
los Cielos.
Proclamo mi calma definitiva.
Por el poder de la palabra, determino: Hágase
la calma en mí.
Y la calma se hizo en mí. Aquí, Ahora. Y
siempre. Siempre.
9o. Día
Liberación de la depresión
Hoy me liberaré de la depresión y de la tristeza,
que son productos deteriorados creados por mi
mente; por lo tanto, no nacieron conmigo.
Si yo pienso en las cosas buenas del pasado, que
no tengo ahora, me deprimo; si pienso en las
cosas buenas que deseo para mí y no las tengo
ahora, me deprimo. Ese choque entre mi deseo y
la realidad me pone triste.
Pero ahora veo nítidamente que todo no es más
que pensamiento, imaginación, recuerdos,
ansiedades.
¿Por qué cultivar espinas en mi vida?
Comenzaré a cultivar flores, solamente flores.
Plantaré flores en mi sendero y mi camino será
florido y perfumado.
Pondré sol en mi oscuridad mental y la luz
iluminará mi vida.
No es el mundo y no son los acontecimientos los
que me harán feliz, alegre, eufórico, sino la
felicidad, la alegría, y la euforia que existen
en mi mente las que harán, que el mundo, los
acontecimientos y las personas sean felices,
alegres, eufóricos.
Ahora me siento liberado.
Me sumerjo en el oceáno de la alegría.
Me sonrío a mí mismo.
Sonrío a la vida y veo que la vida me está
sonriendo.
Mi alegría no depende de nada ni de nadie.
El reino de los Cielos esta en mi interior.
Si hoy estoy alegre y paso por una playa,
el mar, el sol, las arenas son una explosión de
alegría para mí; si hoy, por el contrario, estoy
deprimido y paso por una playa, el mar, el sol,
las arenas, serán tristes, sin gracia, melancólicos,
como yo.
Yo, por lo tanto, creo la alegría del mundo,
creando mi alegría.
De ahora en adelante, me digo siempre: yo soy
alegre.
Muy alegre. Mi alegría está iluminando mi mente,
mi rostro y todo mi cuerpo. Alegría. Alegría.
Soy feliz.
10o. Día
Liberación de los errores y pecados
Mis errores y pecados ya son cosas del pasado.
Ahora sólo existen en la mente.
En verdad, sólo mi mente puede resucitar el
pasado.
Cada vez que yo vuelvo a pensar en mis errrores
y a amargarme por causa de los pecados, los estoy
renovando y recreando.
Crear el mal en la realidad física y crearlo en
la mente, ¿qué diferencia hay?
No piense que llorando sus pecados estará
haciendo algo bueno. Estará, eso sí, recreando,
en la mente, esos mismos pecados.
Perdonar significa renunciar.
Arrepentirse significa cambiar de idea.
El verdadero arrepentido es aquel que se perdona,
es decir, que renuncia, que desecha sus errores y
pecados, y entonces, cambia de pensamiento.
Al bandido clavado en la cruz, junto a Jesús,
le basó un sentimiento bueno, de pena, de
humanidad, de fe, de amor, de cariño, y Jesús,
en el mismo isntante, sin inquirir sobre el pasado,
le dijo: "Aun hoy, estarás conmigo en el Paraíso."
Me libero ahora mismo de todos mis errores y pecados.
Los echo fuera y nunca más volveré a buscarlos con
la mente.
Estoy liberado. Estoy perdonado. Por mí, por los
otros y por Dios.
Cuando yo me perdono, Dios, que está en mí,
también me perdona.
Visualizo, en este instante, en mí, un halo de paz
y de amor.
Soy una persona buena, alegre, sana, límpida.
Tengo el reino de los Cielos dentro de mí.
Se produjo en mí el milagro de la paz.
El sol está brillando en mi mente.
Estoy reconciliado conmigo mismo.
Veo la grandeza divina en mí. La redención me
transformó y yo nací hoy.
Este es el gran acontecimiento de mi vida.
Alegría, alegría... Porque yo estaba perdido y
fui reencontrado, estaba muerto y renací.
Renací.
- Lauro Trevisan -
Envía una tarjeta con lindas frases
para reflexionar...
Recomienda esta página
haciendo click en la imagen
Para los que hacemos una web es muy
importante conocer la opinión de las
personas que tienen la amabilidad de
visitarnos, por favor tómate un minuto
para firmar mi libro, MUCHAS GRACIAS!!!