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Por la mañana, al despertar, lea el tema del día y déjese impregnar por su contenido. Relájese, mantenga su mente en reposo, y reciba las fuerzas positivas que el tema le irradiará. Viva la experiencia benéfica del mensaje. Repita la lectura del tema varias veces, a lo largo del día, y permita que la acción del Espíritu Santo realice los resultados deseados. No ponga obstáculos de duda, de descreimiento, de desánimo, de pesimismo y de miedo.

Crea en el milagro de su redención. Camine firme en esa dirección.

A la noche, al acostarse, continúe esa caminata benéfica y duérmase con la mente iluminada, radiante, vibrante, renacida.

Sólo pase a la lección siguiente al otro día, por la mañana.




1er. Día

Ilumino mi corazón vacío


Estoy entrando con fe y amor en la segunda etapa
de esta maravillosa jornada de iluminación mental.

Hoy, yo miro hacia adentro de mi corazón: está
vacío como un desierto árido. Y esto me deja
desolado, perdido, reseco interiormente. La vida
me parece sin gracia, fría, insulsa.

Este es el drama de mi corazón vacío, Lo reconozco.

Pero ahora abro las puertas y ventanas de mi
corazón para que el sol de la vida revitalice
todo.

Dejo que la lluvia divina riegue y haga
reverdecer mi corazón. Planto flores, las flores
de la alegría, de la paz, de la felicidad, de
la bondad, del buen entendimiento.

Creo en el medio de mi corazón el lago límpido y
dorado del amor que da un toque de belleza y
encanto a mi paisaje interior.

Veo mi corazón cada vez más lindo.
Sé que lo que creo en la mente, así es.
Yo creé el paraíso en el corazón. Por eso estoy feliz.
Todos loss días paseo por el jardín, entre las
flores del corazón, y me siento feliz.

Mi imaginación es fuerza creadora.
Como yo imagino el corazón, así es.
Entonces festejo mi propio milagro.
Mi corazón es lindo.
Todas las personas también ven así a mi corazón,
porque las puertas y ventanas están abiertas.
!Qué maravillosa es la vida!
!Qué maravilloso es mi corazón!
!Qué maravilloso soy yo!

2o. Día

Liberación de la soledad


Contemplo hoy la soledad que me deprime. Mi
corazón es solitario. No tengo amor en la vida.
Nadie me mira. Vivo solo.

Esta es mi queja.
Ahora calmo mi mente, me relajo y comienzo a
meditar: ¿qué es la soledad? ¿Es la falta de
personas? En ese caso, quien vive con otras
personas no podría ser solitario; quien vive
en medio de la multitud de una ciudad no
podría ser solitario; quien vive solo sería
solitario. Sin embargo, hay tanta gente sola
que es feliz. Conozco mucha.

¿Entonces, dónde reside mi soledad? ¿De qué
está hecha?
Percibo que sufro de soledad cuando no me
siento bien en mi propia compañía, es decir,
cuando yo no me gusto.

Si yo me detesto, vivo en la más oscura
soledad.
Si yo me gusto, si me amor, si me quiero bien,
entonces no soy solitario.
Cuando estoy bien conmigo mismo, entonces me
siento muy bien en mi propia compañía, y ahí
no soy solitario.

A partir de ahora quiero gustarme mucho.
En verdad, yo fui imaginado y creado por el
mayor Artista del mundo, por eso soy una
fantástica obra de arte.
Adoro esta obra de arte que soy yo.
Yo tengo el don milagroso de continuar moldeando
mi personalidad y mi vida porque el Artista
Supremo aún está en mí y me hace todos los
arreglos y agregados que yo juzgue necesarios.

Mi imaginación es el pincel de Dios.
Ahora que yo me veo tal lcomo yo quiero ser,
festejo en mí a la persona alegre, agradable,
bonita, feliz, inteligente, amorosa, comunicativa,
calma, sonriente, que yo deseo ser.

Yo soy lo que pienso que soy.
Como yo pienso que soy esta persona maravillosa,
de corazón lindo, yo lo soy. Está realizdo el
milagro en mí mismo.

Ahora yo me gusto.
Dondequiera que esté me siento en excelente
compañía, por eso me siento bien.
Hoy realicé el milagro de conseguir el mejor
Amor para mí: yo mismo.
Yo mismo.
Y como todo amor se expande, como el calor,
estoy maravillado de ver tanta gente ahora
a la que le gusto tanto.
A la que le gusto tanto.
Como yo me gusto.

3er. Día

Liberación del odio


En este decimotercer día de mi caminata en
busca de la salud y de la iluminación, quiero
eliminar una fuerza destructora que existe
en mí: el odio.

Reconozco que toda la acción mental o física
de destruccion siempre me destruye a mí en
primer lugar.

Es la Ley del Retorno.
Ahora descubro que mi odio nunca me trajo
ventajas de ninguna especie y nunca me las
traerá, porque el odio produce odio. Mientras
que sólo el amor produce amor.

Yo recojo lo que siembro. Si yo siembro
tempestades, recojo destrucción.
Si yo hubiese meditado sobre las consecuencias
del odio, hace mucho tiempo que habría dejado
de odiar.

Ahora entiendo por qué Jesús dijo a sus
verdugos en la cruz: "Padre, perdónalos
porque no saben lo que hacen".
Quien descubre que el odio siempre retorna
a quien odia, nunca odiará.
Quien descubre que el amor siempre retorna
a quien ama, siempre amará. Aun a sus
enemigos, como recomendaba sabiamente el
Maestro.

Perdono ahora a mi corazón por el odio que
produjo, trayéndome tantos resultados
nefastos.
En este instante me siento más alegre que
nunca, porque mi corazón está entrando en
el mundo maravilloso del amor.
Amor. Amor. Amor. Sólo amor.

Mi corazón me ama. Yo amo a mi corazón.
Mi corazón está engrandecido: ahora ama a
todas las personas, aun a aquellas que,
enfermas mentalmente o desconocedoras de
los efectos del odio, pretenden odiarme.
Pero nadie más conseguirá instalar el
veneno del odio en mí.

Estoy inmunizado porque un círculo de amor
infinito, brillando en mí con la más elevada
radiación, impide y destruye cualquier rayo
de odio.

Hoy progresé mucho en la senda espiritual.
Me siento liberado, con las manos abiertas
para todos, con una sonrisa sincera para
todos, con comprensión para todos.
Sean como fueran los otros, yo vivo lleno de
amor, en paz, ofreciendo la tienda caritativa
de mi corazón a todas las personas. Porque
todos son parte de mí.

Todo el amor que yo doy, retorna a mí.
Retorna a mí.
Ahora mi corazón es un oceáno de amor en
marea creciente.
Sí, en marea creciente...

4o. Día

Liberación de los fracasos en el amor


Calmo mi mente... Aquieto mi corazón...
Dejo que la paz infinita me envuelva...

Ahora comienzo a caminar por los senderos de
mi corazon.
Desde luego, veo piedras en el camino, piedras
que lastiman mis pies. Necesito sacar esas
piedras del camino para que no me lastimen más.
Son las penas que me cusaron las personas que
más amé; penas profundas, tan difíciles de
olvidar. Porque hice todo por esas personas.
¿Por qué me lastimaron? ¿Por qué?

Está bien, ya perdoné, pero en realidad no
olvidé. Cada vez que me vienen a la mente,
reabro la herida. Y eso no me deja en paz.

Necesito una solución.
¿Solución?
Yo me pregunto: ¿aún estoy apenado por mi
estómago, porque hace cinco años tuve un
fuerte dolor de estómago?
¡Sería una idiotez!
Entonces, ¿no soy un idiota en estar apenado
por algo que forma parte del pasado?
En verdad quien está apenándome ahora soy yo,
y no otra persona, porque la pena es un
sentimiento negativo que estúpidamente cultivo
en mi corazón.

Pensándolo bien, sé que debo arrojar para siempre
todas mis penas. No son más que alfileres
innecesarios que sólo punzan mi corazón. Las
arrojo una por una...

¿También aquella que más me dolió? ¿De aquella
persona que no podía haberme hecho eso?
También esa pesona... porque ahora soy yo el
que estoy maltratándome y ya no esa persona.
Me perdono a mí mismo, perdono a esa persona y
a todas las demás.

Ahora sonrío relajado.
La vida es mía, soy yo quien la hago y nadie
puede perturbarme, si yo le doy poder.
No le doy poder negativo a nadie.
¡Ah, qué alivio!

De ahora en adelante hago el bien por el placer
que me da, sin preocuparme por la retribución
de la persona, pues sé que existe un Poder
Infinito que me trae de retorno la retribución
multiplicada.

De hecho, por la Ley del Retorno, sé que todo
el bien que yo hago y todo el amor que yo doy,
retorna SIEMPRE a mí multiplicado, aunque la
persona beneficiada lo haga o no. El Pagador
Oficial nunca falla. He ahí por qué Jesús
enseñaba: Haz el bien y no mires a quién.

Mi corazón ahora está lavado, límpido,
cristalino.
Siento mi corazón tan liviano... tan liviano...

5o. Día

Liberación del desamor


En este día continúo la caminata por la senda
de mi corazón.

Sé que la Presencia Infinita se manifestará de
manera esplendorosa cuando todos los canales
interiores estén desobstruidos. Por eso, ahora
prosigo la caminata por el interior de mi
corazón para liberarme del desamor. Hasta ni
sé por qué vivo tantos momentos de desamor...
¿Por qué será que a veces no amo a las
personas? ¿Por qué será que a veces siento
desamor hasta por la Naturaleza?... Y eso
no es bueno porque me separa de la comunión
universal...

Me sumerjo más profundamente en mi corazón.
Veo manchas negras como alquitrán. Es el
desamor por los animales... es mi maldad y
maltrato hacia los animales, sabiendo que
todos los seres son criaturas de Dios...

Ahora quiero entrar en comunión de amor con
todo el universo. Cada vez que miro una flor,
un arbusto, entro en comunión de amor...
Cada vez que veo un animal, aunque sea una
serpiente, hago la oración de la armonía
universal...
Cada vez que veo una criatura humana, siento
en mí la plegaria de la fraternidad universal...

Yo no puedo dejar de amar a ninguna persona
sin dejar de amarme a mí mismo, pues todas las
criaturas humanas son parte de mí y forman
conmigo el gran concierto universal.

En mí está la Fuente del Amor y yo nunca más
enturbiaré esta Fuente dorada.

Yo soy amor.
El universo es amor.
Dios es amor.
Yo soy, por lo tanto, el gran universo de amor.
El gran universo de amor...

6o. Día

Liberación de los problemas sexuales


Hoy me sumerjo aun más en los senderos de mi
corazón...
Me sumerjo más y más...
Sientop la inquietud del sexo...
¿Por qué me perturbo?
¡Sexo... maravilloso don de Dios!
¡Sexo... obra prima del Creador!
¡Sexo... idea genial de la Inteligencia Infinita!
Entonces, ¿dónde está el monstruo?
Apenas en mi mente y en mi corazón.

Hasta encuentro gracioso ahora cómo yo parecía
Don Quijote luchando contra molinos de viento,
como si fuesen un ejército en formación de
batalla contra mí...

El mundo natural es el mundo de Dios. Y todo lo
que Dios creó es bueno.

Limpio mi mente de todos los pensamientos y
sentimientos negativos sobre el sexo.

Limpio de mi mente toda maldad.
Cualquier parte de mi cuerpo es obra de arte
divina y mis órganos sexuales son tan lindos,
sanos y divinos como lo son mis ojos, mis
labios, mis manos, mi rostro...

En este instante elevo mi mente hasta el
Creador y contemplo extasiado las maravillas
de la Creación.

Dios, después de crear el mundo y el hombre,
descansó el séptimo día y vio que todo era
bueno. Que todo era bueno, Que todo era bueno.

Yo también, Padre Creador, veo, como Tú, que
todo lo que creaste es bueno.
Mi corazón está límpido, sano, sin prejuicios.
Siempre que escuche la palabra sexo recordaré
el mundo maravilloso y bueno creado por Dios.

Estoy liberado de traumas, complejos, tabúes
y prejuicios del pasado.
Estoy liberado de imágenes y pensamientos
perturbadores.
Me siento sereno y en paz.
El mundo de Dios es bueno.
Es bueno. Muy bueno.

7o. Día

Liberación del miedo a perder el amor


Para encender en mí la iluminación mental y
tornar mi cuerpo saludable y lleno de energías
físicas, necesito abrir todos los canales
vitales que se encuentran obstruidos...

Hoy continúo caminando por los senderos del
corazón...
Me sumerjo cada vez más... más... más...
Ahora veo una imagen que me ata... que me
perturba...
Esa imagen no sale de mi cabeza y me angustia...
Tengo miedo de perder su amor... Tú eres mi
amor y mi tortura...
¡¿Puede ser eso?!
En este día de desierto místico, calmo mi
mente...
Dejo que la paz me envuelva más y más...

Ahora que mi mente está tranquila, lúcida,
serena, elevada, te pongo a ti ante mí y
te envuelvo en un círculo de Amor Divino.

Eso es todo lo que necesito para sentirme
en paz, seguro, liberado.
Reconozco que el AMOR no tiene nombre ni
se localiza.
El amor simplemente es.

Aunque se modificasen las piezas del juego
de ajedrez humano, el amor siempre es en mí.
Porque Dios es en mí. Y Dios es AMOR. Por
lo tanto, la fuente está en mí.

De ahora en adelante me sentiré seguro, en paz.
Mi corazón está repleto de amor y el amor es
el imán más fuerte del universo. El imán
atrae.
Si mi imán no pierde su fuerza, nunca dejará
de atraer.
Si yo soy casado, incendio mi imán en el amor
divino y tengo la seguridad absoluta de que
mi compañero(a) se sentirá siempre atraído
por mí.
Si yo soy soltero, mi imán divino está
atrayendo el verdadero Amor de mi vida.

Si mi camino es otro y no el casamiento, la
Fuente Infinita de amor, que existe en mi
corazón, reunirá las multitudes que beberán
de mi agua bendita.

Entonces yo jamás me dejaré perturbar.
Expulso el miedo de adentro de mi corazón.
Estoy liberado, iluminado, lleno de amor.
Sin dudas ni miedos.
Lleno de amor.

El Poder Infinito se manifiesta en mí por
la Ley del Pedid y Recibiréis. Esta Ley
significa una razón esencial más de mi
serenidad interior.
De mi serenidad interior.

8o. Día

Liberación de los complejos del corazón


Ahora descanso en este oasis de mi desierto
espiritual y místico.
Mi caminata por el sendero de mi corazón es
maravillosa.
Calmo mi mente...
Aquieto las emociones...
Me sumerjo más y más en las profundidades de mi
corazón.
Como mi corazón ahora está lindo... florido...
perfumado...

Oh, aún veo manchas oscuras...
Son los complejos, traumas y experiencias negativas
del pasado que permanecen ahí como puntos oscuros.
Agito esas manchas para que salgan a la superficie.
Las encaro tranquilamente una por una.
No están tan pegadas como yo pensaba...
Me doy cuenta de que sólo me asustaban porque
nunca las había mirado de frente.
Las examino con madurez, desde arriba, y veo que a
pesar del lado malo, hasta me trajeron enseñanzas
útiles para la vida.
Me ayudaron a madurar más rápidamente y a aprender
mejor.

Derramo el detergente del amor sobre esas manchas.
Están diluyéndose, diluyéndose... diluyéndose...
Desaparecieron.

Ahora me río, complacido, de mis antiguos
complejos.
Me siento seguro, liberado, con el corazón liviano.
Mi corazón está cristalino.

Ahora puedo abrir de par en par las ventanas del
corazón y dejo que todos miren hacia adentro
porque no tengo complejos.
De ahora en adelante soy una persona libre y mi
corazón está todo iluminado, por eso mi jardín
interior es el propio reino de los Cielos, en
el que me gusta quedarme.
Y a todos les gusta estar.
Ventanas abiertas...
Corazón límpido...
Flores coloridas...
Perfumes embriagadores...
Mi corazón es el paraíso.
¡El paraíso!

9o. Día

Día del perdón


Este día es muy importante para mí, por eso dejo
que una suave niebla reconfortante descienda sobre
mi corazón.

Estoy calmo... Muy calmo... En paz...
Abro de par en par mi corazón.
El sol golpea de lleno. Todos los escondrijos se
iluminan.
Puedo ver algunas marcas de heridas: son las
personas que lastimaron e hirieron mi corazón.
Me hicieron sufrir tanto que no pude perdonarlas.

¡Ah, cómo sufrí cuando me lastimaron! Mi
corazón sangró...
¿Cómo puedo perdonar?
Sin embargo, ahora recuerdo la figura sabia y
noble del Divino Maestro, respondiendo a aquel
que, antes que yo, tenía el mismo problema:
"Perdona no sólo siete veces , sino setenta
veces siete".
Setenta veces siete, cuatrocientas noventa
veces.

Qué vida ésta, para mí son solamente uno, o
dos, o tres perdones que no quiero dar. Es
tan poquito...
¿Por qué no perdonar?
Si yo no perdono, el perjudicado soy yo, pues
cada vez que niego el perdón, reabro la herida
y ella continuará sangrando. Continuará
sangrando hasta que yo resuelva cerrarla
definitivamente con la pomada del perdón.

Ahora veo claramente que ya no es más el otro
quien me está lastimando, sino que soy yo
mismo que me estoy lastimando cada vez que
recuerdo el problema.

Eso es una tontería.
Claro que ahora quiero perdonar a todo y a todos.
En este instante quiero curar todas las heridas
de mi corazón.
Soy yo y no otro el causante de esas heridas.
Esto es tan verdadero que, si el otro me pide
perdón y yo no perdono, mi herida continúa
sangrando. Aunque el otro se haya redimido y
sea hoy la criatura más anta del mundo.

Sólo yo puedo sanar la herida de mi corazón.
Perdonando.
Las heridas de mi corazón sólo existen hoy porque
las reabro todos los días.
Pero ahora estoy decidido.
Sólo quiero mi salud mental, espiritual y física,
por eso me perdono y perdono a los otros.
Sí, perdono principalmente a mí mismo por el
mal que causé a mi corazón.
Perdono a los otros. A todos.
Atiendo mi deseo, sé que mi corazón enseguida
obedece y perdona, tanto que a partir de este
momento todas las heridas están curadas.

Ya no siento dolor, ni sufrimiento, ni
malestar.
Siento, eso sí, un gran alivio, una sensación
suave de paz y una dulce emoción de amor y de
ternura.
¡Qué lindo y saludable está mi corazón!
Bienaventurado este día, porque un gran milagro
se produjo en mí.
Mi corazón está curado.
Completamente curado.

10o. Día

Liberación del corazón frío


Este es el último día de esta inolvidable jornada
a través de los caminos de mi corazón.
Quiero, hoy, recorrer más lentamente mi corazón,
para ver si todo está iluminado.
Abro todas las ventanas y puertas.
Dejó que el sol brille en todos los rincones. En
todos los compartimientos.
Oh, estoy sientiendo que un aire helado está
saliendo de algún lugar oscuro del corazón.
¿De dónde?
Ah, era ese frío gélido que me hacía mal,
impidiendo que las flores brotasen en algún
rincón...

Es por eso que, a veces, yo me sentía una
persona fría, mala, helada, sin compasión,
sin cariño.
Era esa frialdad que subía por los compartimientos
oscuros, que me hacía insensible, endurecido...

Ahora entiendo que tenían razón las personas que,
a veces, decían que yo tenía un corazón frío
como los hielos del Polo Norte.

Abro, entonces, todos los compartimientos del
corazón totalmente para que el frío desaparezca;
sí, que desaparezca para siempre.
El sol del amor alcanza ahora todos los espacios
de mi corazón...
Mi corazón se está iluminando y calentando...
Qué calidez deliciosa...
¡Nunca había sentido esta sensación tan
agradable y tan deliciosa!
La vida se está renovando en mí, porque calor
es vida. Mi corazón ya es un nuevo planeta,
tan lindo como el paraíso.
Mi corazón es el reino de los Cielos.

Ahora sí las personas sentirán un inmenso
deseo de aproximarse a mí, porque mi corazón
las atrae.
¡Ah, qué feliz me siento!
Es como si hubiese volado desde los hielos
polares hacia la región más agradable, amena
y bonita del mundo.
Bendito este día, porque la vida renación en mi
corazón.
Es un paisaje deslumbrante...
La Luz Infinita consigue penetrar en todas
las dimensiones de mi corazón y la felicidad
desborda en mí.
Mi corazón está feliz, por eso yo estoy feliz.
Feliz. Muy feliz.



- Lauro Trevisan -





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